“CUANDO PASA EL NAZARENO”
Florearon las jacarandas
y están vaciando su sombra,
para que sirva de alfombra
al caminar de las andas.
Se siente tan esparcida
la morada condolencia.
Celajes de penitencia,
la tarde está compungida.
La compunción es de muchos;
y alguien que no quiera ver,
quizá lo han de convencer
los miles de cucuruchos.
Entre lágrimas y palmas
ya se acerca el Nazareno,
las miradas del Dios Bueno
brindando amor a las almas.
Y se siente su bendición
por los lugares que pasa;
pasando frente a mi casa
se quedó en mi corazón.
Si llega la procesión
muy cerca de tus anhelos,
te colmará de consuelos
musitar una oración,
Todo lo puedes Dios mío,
y no amarte es sin razón:
guárdame en tu corazón,
cuando pretenda un desvío.
Cuaresma del 2005
TOMÁS BARRIOS BARAHONA
“ASUNCIÓN DE MARÍA”
Arco iris que atraviesa todo el cielo
ataviado con estrellas y arreboles;
querubines que revuelan con anhelo,
iluminados por un millar de soles.
Todos corren con gran alborozo,
todo el cielo con más alegría,
los arcángeles llenos de gozo
hoy pregonan que llega María.
Complacidos del gran regocijo,
hoy viajaron a tierra los dos,
hoy se fueron el Padre y el Hijo,
a traer a la Madre de Dios.
A la madre amorosa y más pura,
ha traído a su Madre el Creador.
La más bella y hermosa criatura,
cuerpo y alma con gran esplendor.
TOMÁS BARRIOS BARAHONA
“COMO TOMÁS”
Seguro en mí desvarío,
Quise ignorar que me amabas.
Sabiendo que me buscabas,
Permanecí en mi extravío.
¡Cómo es posbile, Dios mío,
Poder vivir sin tu apego!
Estar mirando y ser ciego,
Junto a la lumbre y ser frío.
Como Tomás yo me fío
De tu perdón sacrosanto.
Deja borrar con mi llanto,
Mi equivocado desvío.
Sólo un sentir tan impío,
Puede dudar de lo que hagas;
Muéstrame siempre tus llagas:
¡OH Señor mío y Dios mío!
Tomás Barrios Barahona
Domingo, 30 de marzo 2008
“LLAMAME SEÑOR”
Después de despreciarte a toda hora
huyendo indiferente de tu lado.
Después de que mi lanza pecadora
hiriera tantas veces tu costado:
Pretendo hoy escuchar que Tú me llamas,
que olvidas lo que fuiste desdeñado;
y me atrevo a preguntarte si me amas
con toda la maldad de mi pasado.
Mi espíritu trémula interrogante
me siento tan indigno de tu amor.
Perdona mi inquietud, soy ignorante,
tan solo soy un pobre pecador.
Cuantas veces la oveja descarriada,
desoyó las llamadas del Pastor,
y hoy anhela escuchar otra llamada:
¡Señor, llámame… Llámame Señor !
Tomás Barrios Barahona
Domingo, 13 de abril 2008

